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sábado, julio 22, 2006

Sobre escritura, escritores, cafe y un cigarro

Aqui les dejo un poco de las letras de mi amiga Maki España :


Narrativa Sin duda
Entre los más aberrantes defectos de los hombres se encuentra la impuntualidad. Siempre dicen una hora y llegan dos después.

Son impuntuales hasta para hacer el amor, ¿es acaso impuntualidad el querer hacerlo por tres horas seguidas y la mayoría recoja su saco a los cuarenta y cinco minutos? Y siempre, siempre llegan inexactos al orgasmo. No entiendo cómo se puede vivir así, tal vez por eso se convirtió en mi manía favorita el ir a bares y cafés a platicar con desconocidos, llevarlos a mi departamento, amor fugaz. Me parecía mas divertido que amarrarme a una relación monótona cuyo único fruto sería un matrimonio destinado al fracaso y donde lo único seguro es que la caída del pelo del individuo sería exactamente proporcional al crecimiento de su panza. Yo no podría soportar tal forma de matar el amor, porque sin duda terminaría matando a ese gordo calvo. Sin duda.Esas visiones me aterrorizaban como la oscuridad cuando niña, como el coco debajo de mi cama. Si aún le temía. Por eso me gustaba dormir acompañada. De ahí deriva, he de imaginar y aseverar, el surgimiento de mis múltiples amantes, todos efímeros que conservaban su belleza y jovialidad aún al salir de mi departamento para no volver jamás.La tarde que conocí a Julián fue extraña. Él era peculiar, no por el hecho de que su nariz se mojara de café cada vez que bebía, ni por las moronas atoradas en su barba. Sino por el hecho de que me observaba sin hacerlo, no prestaba la más mínima atención a mis ojos de gata acechándolo ni a mi boca deseosa o mis pechos mullidos. Esa actitud me provocaba desearlo más, era una afrenta a mi orgullo. Tuve que acercarme a decirle lo mucho que me había impactado, él solo me miró de reojo y me dio las gracias. Nunca me habían ofendido tanto. Le pregunté si esperaba a alguien y me respondió con un hosco no. Tratando de romper tensiones le dije que se equivocaba, que toda su vida se resumía en la espera por mí.–Tienes razón –me dijo con sus ojos sombríos. En ese momento mi triunfo era seguro, le dejé mi dirección en una tarjeta perfumada. –A las siete llegó, finalizó y se marchó dejando pagada su cuenta.Corrí a prepararme, a releer Cómo conquistar un hombre difícil e interesante en cinco minutos. Sólo me quedaba esperar por éste que creía el último affaire para ser mi hombre definitivo.Me dieron las ocho sola en la cama, aún no llegaba Julián. A las nueve ya no tenía cigarros, las diez veinticinco y supe que no llegaría. Nunca me dijo su nombre, pero le llamé Julián porque me recordaba a un perro schnauzer que nunca supe a dónde se fue. Perros al fin y al cabo. Le escribí una nota que se algún día leerá. La encontrará tirada entre la basura o en mis piernas secas. No importa todo lo que escribí, sólo la posdata: te estuve esperando, no llegaste y me fui.

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